{"id":1714,"date":"2025-12-22T07:27:39","date_gmt":"2025-12-22T07:27:39","guid":{"rendered":"https:\/\/promoaviles.net\/2024\/?p=1714"},"modified":"2025-12-01T07:59:30","modified_gmt":"2025-12-01T07:59:30","slug":"cuentos-para-leer-en-vacaciones-navidenas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/promoaviles.net\/2024\/cuentos-para-leer-en-vacaciones-navidenas\/","title":{"rendered":"CUENTOS INFANTILES PARA LEER EN VACACIONES NAVIDE\u00d1AS"},"content":{"rendered":"<h2><\/h2>\n<h2><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/previews.123rf.com\/images\/mandarinka1970\/mandarinka19702010\/mandarinka1970201000205\/158010175-christmas-elements-collection-christmas-holiday-decoration-icons-with-santa-christmas-tree.jpg\" alt=\"Colecci\u00f3n De Elementos Navide\u00f1os. Iconos De Decoraci\u00f3n Navide\u00f1a Con Santa, \u00c1rbol De Navidad, Regalos, Sombrero De Duende, Pelota. Coloridos Personajes Y Decoraciones Navide\u00f1as. Ilustraci\u00f3n Vectorial Ilustraciones svg, vectoriales, clip art vectorizado ...\" width=\"519\" height=\"519\" \/><\/h2>\n<h2><\/h2>\n<h2>1. El regalo invisible: cuento de Navidad para ni\u00f1os y adultos<\/h2>\n<p>La noche del 24 de diciembre, en el barrio de San Gabriel, todas las casas ol\u00edan a galletas y canela. Tambi\u00e9n hab\u00eda un olor especial: ilusi\u00f3n.<br \/>\nTodas, menos una.<\/p>\n<p>En la esquina viv\u00eda <strong>Tom\u00e1s<\/strong>, un ni\u00f1o de ocho a\u00f1os que ese a\u00f1o estaba convencido de que Pap\u00e1 Noel no exist\u00eda.<br \/>\n\u2014Son los padres \u2014repet\u00eda serio, como hab\u00eda escuchado en el patio del colegio\u2014. Todo es un truco.<\/p>\n<p>Su madre, que forraba regalos en la mesa de la cocina, sonri\u00f3 con un gesto suave.<br \/>\n\u2014Puede que s\u00ed, puede que no. Pero hay cosas que no se pueden envolver \u2014le dijo, d\u00e1ndole un beso en la frente\u2014. Ya lo ver\u00e1s.<\/p>\n<p>Tom\u00e1s hizo una mueca. \u00c9l quer\u00eda un videojuego nuevo, nada de misterios.<br \/>\nEsa noche, cuando se acost\u00f3, not\u00f3 algo extra\u00f1o: el \u00e1rbol del sal\u00f3n parec\u00eda m\u00e1s apagado que otros a\u00f1os.<br \/>\n\u2014Ser\u00e1 porque ya s\u00e9 la verdad \u2014pens\u00f3, molesto.<\/p>\n<p>Cerr\u00f3 los ojos dispuesto a dormir sin esperar nada especial. Sin embargo, a medianoche, un ruido lo despert\u00f3. No eran cascabeles, ni trineos, ni renos en el tejado. Era un ruido m\u00e1s cotidiano, pero fuera de lugar: una conversaci\u00f3n en el sal\u00f3n.<\/p>\n<p>Tom\u00e1s se levant\u00f3 en silencio y se asom\u00f3 por la rendija de la puerta. No vio a nadie\u2026 pero escuch\u00f3 claramente una voz masculina, grave y tranquila.<br \/>\n\u2014\u00bfSeguro que no quiere nada, se\u00f1ora Marta?<br \/>\n\u2014Lo que quiero no cabe en un saco, usted lo sabe \u2014contest\u00f3 la voz de su madre, cansada pero c\u00e1lida\u2014. Solo quiero que mi hijo vuelva a creer un poquito.<\/p>\n<p>Tom\u00e1s sinti\u00f3 un vuelco. Avanz\u00f3 dos pasos y encendi\u00f3 la luz del sal\u00f3n. No hab\u00eda nadie. El \u00e1rbol segu\u00eda ah\u00ed, con sus luces titilando. Debajo, solo un par de paquetes peque\u00f1os.<br \/>\n\u2014Lo sab\u00eda \u2014murmur\u00f3.<\/p>\n<p>Al agacharse, vio una tarjeta que no estaba antes. Llevaba su nombre escrito a mano: \u201cPara Tom\u00e1s, de alguien que existe m\u00e1s all\u00e1 de los regalos\u201d.<\/p>\n<p>La abri\u00f3 con curiosidad. Dentro no hab\u00eda dinero, ni entradas, ni c\u00f3digos de descarga. Solo una frase:<\/p>\n<blockquote><p>\u201cTu regalo invisible llegar\u00e1 cuando t\u00fa mismo lo hagas aparecer\u201d.<\/p><\/blockquote>\n<p>\u2014Genial, un acertijo \u2014buf\u00f3. Dej\u00f3 la tarjeta en la mesa y fue a la ventana.<br \/>\nAfuera, el barrio estaba iluminado. Desde la casa de al lado, la de don Ernesto, sal\u00eda una luz pobre, pero una risa clara: la de <strong>Luc\u00eda<\/strong>, su vecina de siete a\u00f1os. Sab\u00eda que su padre estaba en el hospital desde hac\u00eda meses y que el dinero no alcanzaba ni para adornos.<\/p>\n<p>Tom\u00e1s se qued\u00f3 mirando el \u00e1rbol del sal\u00f3n, rebosante de bolas brillantes. Pens\u00f3 en su videojuego, en su enfado, en la voz que jurar\u00eda haber o\u00eddo. De pronto, la frase de la tarjeta empez\u00f3 a tener otro sentido.<\/p>\n<p>Fue a su cuarto. Abri\u00f3 su caja de tesoros. Sac\u00f3 su cami\u00f3n favorito. Lo guardaba desde que era peque\u00f1o. No dejaba que nadie lo tocara. Lo sostuvo un momento entre las manos. Luego, sin pensarlo demasiado, lo envolvi\u00f3 en un papel sencillo y garabate\u00f3: \u201cPara Luc\u00eda, de un amigo\u201d.<\/p>\n<p>Sali\u00f3 a la calle en pijama y zapatillas, con el coraz\u00f3n golpe\u00e1ndole el pecho. Dej\u00f3 el paquete frente a la puerta de su vecina, llam\u00f3 al timbre y sali\u00f3 corriendo antes de que alguien abriera.<\/p>\n<p>Se escondi\u00f3 detr\u00e1s del seto y vio c\u00f3mo Luc\u00eda aparec\u00eda con su madre.<br \/>\n\u2014\u00bfUn regalo? \u2014pregunt\u00f3 la ni\u00f1a, con los ojos redondos.<br \/>\nAl abrirlo, lanz\u00f3 una exclamaci\u00f3n de alegr\u00eda que llen\u00f3 la calle m\u00e1s que cualquier villancico.<br \/>\n\u2014\u00a1Mam\u00e1, mira! \u00a1Un cami\u00f3n justo como el que siempre quise!<\/p>\n<p>Tom\u00e1s not\u00f3 que algo dentro de \u00e9l se acomodaba, como una pieza que encajaba en silencio. La luz del \u00e1rbol de su casa, reflejada en la ventana, parec\u00eda ahora m\u00e1s viva.<\/p>\n<p>Cuando volvi\u00f3 al sal\u00f3n, la tarjeta segu\u00eda en la mesa. Pero al darle la vuelta, descubri\u00f3 que alguien \u2014o algo\u2014 hab\u00eda a\u00f1adido una l\u00ednea m\u00e1s, con la misma letra elegante:<\/p>\n<blockquote><p>\u201cEl regalo invisible se llama alegr\u00eda compartida. Bienvenido de nuevo, Tom\u00e1s\u201d.<\/p><\/blockquote>\n<p>No sab\u00eda si hab\u00eda sido su madre, Pap\u00e1 Noel o la propia Navidad. Lo \u00fanico que supo con certeza es que, esa noche, hab\u00eda recibido el mejor regalo: <strong>descubrir que dar tambi\u00e9n era una forma de creer<\/strong>.<\/p>\n<p>Y, curiosamente, junto al \u00e1rbol apareci\u00f3 al d\u00eda siguiente un paquete que no estaba antes: el videojuego que tanto deseaba.<br \/>\nEn la tarjeta solo pon\u00eda: \u201cPara quien descubri\u00f3 c\u00f3mo hacer aparecer los regalos invisibles\u201d.<\/p>\n<h2>2. La estrella del balc\u00f3n: cuento de Navidad para leer en familia<\/h2>\n<p>En el sexto piso de un edificio gris, viv\u00eda <strong>Ana<\/strong>, una ni\u00f1a que adoraba mirar el cielo. No le importaba que en la ciudad se vieran pocas estrellas; ella se inventaba las que faltaban. Les pon\u00eda nombre, historias y deseos.<\/p>\n<p>Ese diciembre, sin embargo, algo hab\u00eda cambiado. Sus padres discut\u00edan m\u00e1s de lo normal. La crisis econ\u00f3mica se notaba en la nevera. El \u00e1rbol de Navidad era el mismo de siempre, pero ten\u00eda la mitad de las luces fundidas.<br \/>\n\u2014Este a\u00f1o no haremos nada especial \u2014dijo su padre una noche, mientras apagaba la televisi\u00f3n\u2014. No hay dinero para fiestas.<br \/>\nAna no dijo nada, pero al acostarse sali\u00f3 al balc\u00f3n con su chaqueta encima de la pijama. El aire estaba fr\u00edo y transparente. Busc\u00f3 su estrella favorita, la que siempre imaginaba sobre el edificio de enfrente. No la encontr\u00f3.<\/p>\n<p>\u2014Si al menos tuviera una estrella de verdad\u2026 \u2014susurr\u00f3, dejando que el vaho formara nubecitas delante de su boca.<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente, cuando volvi\u00f3 del colegio, encontr\u00f3 una caja de cart\u00f3n peque\u00f1a apoyada en la barandilla del balc\u00f3n. No pon\u00eda nombre, ni remitente.<br \/>\nDentro hab\u00eda una <strong>estrella de papel dorado<\/strong>, hecha a mano, con una cuerda de lana roja para colgarla. En una de las puntas alguien hab\u00eda escrito: \u201cNo soy de verdad, pero puedo ayudarte a recordar d\u00f3nde mirar\u201d.<\/p>\n<p>Ana sonri\u00f3. Colg\u00f3 la estrella en la barandilla, donde el viento la hac\u00eda girar despacio. Esa noche, al salir al balc\u00f3n, vio c\u00f3mo la luz de las farolas se reflejaba en el papel dorado. De repente, justo encima de la estrella falsa, una estrella verdadera parpade\u00f3 entre las nubes.<\/p>\n<p>Decidi\u00f3 entonces que, si la Navidad no iba a ser especial por s\u00ed sola, ella la ayudar\u00eda un poco.<br \/>\nAl d\u00eda siguiente hizo m\u00e1s estrellas de papel con hojas viejas de revistas y las colore\u00f3 con rotuladores. En cada una escribi\u00f3 una palabra: \u201cEsperanza\u201d, \u201cAmistad\u201d, \u201cPaciencia\u201d, \u201cAbrigo\u201d, \u201cComida\u201d, \u201cTiempo\u201d. Las colg\u00f3 todas en el balc\u00f3n.<\/p>\n<p>Los vecinos empezaron a fijarse.<br \/>\n\u2014Mira, mam\u00e1, el balc\u00f3n de las estrellas \u2014dec\u00edan los ni\u00f1os al pasar.<\/p>\n<p>Una vecina del cuarto, do\u00f1a Carmen, apareci\u00f3 una tarde con una bolsa.<br \/>\n\u2014He visto tus estrellas, peque\u00f1a \u2014dijo algo t\u00edmida\u2014. Yo ya no tengo ni\u00f1os en casa, pero s\u00ed s\u00e9 hacer rosquillas. \u00bfTe gustar\u00eda ayudarnos a repartirlas el 24 a los vecinos?<\/p>\n<p>Ana acept\u00f3 encantada. Se pas\u00f3 la tarde amasando, recortando y riendo con la se\u00f1ora, que le cont\u00f3 historias de las Navidades de antes.<br \/>\nMientras tanto, su padre, al verla tan contenta, sac\u00f3 una caja de luces viejas y pas\u00f3 horas desenredando cables. Logr\u00f3 encender algunas y las colg\u00f3 tambi\u00e9n en el balc\u00f3n.<\/p>\n<p>La noche del 24, el edificio entero parec\u00eda distinto. En el primer piso, alguien hab\u00eda colgado guirnaldas hechas de papel de peri\u00f3dico. En el tercero, una familia puso velas en frascos de cristal. En el quinto, un grupo de adolescentes pint\u00f3 un cartel que dec\u00eda: \u201cFeliz Navidad a quien mire hacia arriba\u201d.<\/p>\n<p>Ana y do\u00f1a Carmen fueron puerta por puerta repartiendo rosquillas en servilletas con dibujos de estrellas.<br \/>\n\u2014Son del sexto \u2014dec\u00edan los vecinos\u2014, del balc\u00f3n que nos ha recordado que a\u00fan podemos celebrar.<\/p>\n<p>Cuando regres\u00f3 a su casa, Ana encontr\u00f3 a sus padres sentados a la mesa, sin televisi\u00f3n, con unas velas encendidas.<br \/>\n\u2014No tenemos mucho \u2014dijo su madre\u2014, pero tenemos esto \u2014se\u00f1al\u00f3 la mesa con sopa caliente\u2014 y nos tenemos los unos a los otros.<br \/>\n\u2014Y tenemos estrellas \u2014a\u00f1adi\u00f3 su padre, mir\u00e1ndola con cari\u00f1o\u2014. Algunas de papel y otras de verdad.<\/p>\n<p>Esa noche, antes de dormir, Ana sali\u00f3 una vez m\u00e1s al balc\u00f3n. La estrella de papel dorado giraba despacio, movida por el viento.<br \/>\n\u2014Gracias \u2014susurr\u00f3 hacia el cielo, sin saber a qui\u00e9n exactamente.<\/p>\n<p>En ese preciso momento, un destello cruz\u00f3 el firmamento: una estrella fugaz.<br \/>\nAna cerr\u00f3 los ojos y pidi\u00f3 un deseo. Quer\u00eda que, aunque hubiera pocos regalos y muchos problemas, <strong>su casa siempre tuviera estrellas y personas para mirarlas<\/strong>.<\/p>\n<p>Y, aunque la ciudad sigui\u00f3 siendo la misma, el edificio gris de la esquina dej\u00f3 de parecer tan gris. En el barrio, todos lo llamaban \u201cel edificio de las estrellas\u201d. Cada diciembre, alguien pon\u00eda una nueva estrella de papel en el balc\u00f3n del sexto.<\/p>\n<h2>3. El turr\u00f3n de la abuela: cuento de Navidad sobre los recuerdos<\/h2>\n<p>Ese a\u00f1o, la familia de <strong>Marcos<\/strong> decidi\u00f3 pasar la Navidad en la casa del pueblo. Esa casa era donde vivi\u00f3 la abuela <strong>Rosa<\/strong> hasta su muerte, hace dos inviernos. Volv\u00edan por primera vez, con un nudo en la garganta que nadie quer\u00eda mencionar.<\/p>\n<p>La abuela hac\u00eda el mejor turr\u00f3n casero del mundo. Eso no era una opini\u00f3n: era un hecho que todos aceptaban sin discusi\u00f3n. La receta estaba en una libreta azul, vieja y manchada, que nadie hab\u00eda logrado encontrar desde que ella falt\u00f3.<\/p>\n<p>\u2014Ya no ser\u00e1 lo mismo \u2014dijo la madre de Marcos, colocando el mantel bordado por Rosa sobre la mesa.<br \/>\n\u2014Pero podemos intentarlo \u2014a\u00f1adi\u00f3 el padre, intentando sonar animado\u2014. Hay turr\u00f3n en la tienda del pueblo.<\/p>\n<p>Marcos, de diez a\u00f1os, subi\u00f3 al desv\u00e1n por curiosidad. La casa ol\u00eda igual que en sus recuerdos: a madera, a jab\u00f3n y a algo dulce que parec\u00eda haberse quedado pegado a las paredes. Entre cajas y ba\u00fales, encontr\u00f3 una caja de lata con dibujos de flores. Dentro hab\u00eda postales antiguas, fotos en blanco y negro\u2026 y una esquina de papel doblado, asomando como si quisiera ser descubierta.<\/p>\n<p>La sac\u00f3 con cuidado. Era una hoja arrancada de una libreta, con la letra inclinada de la abuela:<\/p>\n<blockquote><p>\u201cTurr\u00f3n de Rosa.<br \/>\nIngredientes:<br \/>\n\u2014 Cari\u00f1o sin medida<br \/>\n\u2014 Recuerdos de infancia<br \/>\n\u2014 Risas de sobremesa<br \/>\n\u2014 Almendras, miel y paciencia.<br \/>\nPreparaci\u00f3n: mezclar todo sin prisa. No olvidar cantar mientras se remueve.\u201d<\/p><\/blockquote>\n<p>Marcos frunci\u00f3 el ce\u00f1o. No hab\u00eda cantidades ni pasos claros. Solo notas en los m\u00e1rgenes: \u201cSi se corta, no enfadarse. El enfado amarga m\u00e1s que el az\u00facar quemado\u201d.<\/p>\n<p>Baj\u00f3 corriendo con la hoja en la mano.<br \/>\n\u2014\u00a1La encontr\u00e9! \u2014grit\u00f3\u2014. Bueno, encontr\u00e9\u2026 esto.<\/p>\n<p>La familia se reuni\u00f3 alrededor del papel.<br \/>\n\u2014La abuela era as\u00ed \u2014rio la t\u00eda\u2014. Nunca med\u00eda nada. Dec\u00eda que la cocina era un acto de fe.<\/p>\n<p>Entre todos decidieron intentarlo. Compraron almendras, miel y az\u00facar en la tienda del pueblo. Mientras pelaban y tostaban las almendras, la madre tarare\u00f3 sin darse cuenta una canci\u00f3n que Rosa sol\u00eda cantar. La t\u00eda se puso el delantal viejo de la abuela, manchado de harina. El padre cont\u00f3 por en\u00e9sima vez la historia de cuando se le cay\u00f3 una bandeja entera al suelo y Rosa se rio en lugar de re\u00f1irle.<\/p>\n<p>Marcos remov\u00eda la mezcla con una cuchara de madera demasiado grande para sus manos, pero no quiso soltarla.<br \/>\n\u2014Hay que cantar \u2014record\u00f3\u2014. Lo pone aqu\u00ed.<\/p>\n<p>Empezaron a cantar, al principio bajito, luego cada vez m\u00e1s alto. La casa, que antes sonaba vac\u00eda, se llen\u00f3 de voces. El turr\u00f3n tom\u00f3 forma. No qued\u00f3 perfecto: unas partes se endurecieron demasiado, otras quedaron blandas. Pero el aroma\u2026 el aroma era exactamente el mismo.<\/p>\n<p>Al sentarse a la mesa, todos guardaron un momento de silencio antes de probarlo.<br \/>\n\u2014A la abuela le habr\u00eda encantado vernos as\u00ed \u2014susurr\u00f3 la madre.<\/p>\n<p>Dieron el primer bocado.<br \/>\n\u2014No est\u00e1 igual \u2014dijo Marcos, con la sinceridad de los ni\u00f1os\u2014. Pero est\u00e1 bien.<br \/>\n\u2014Claro que no est\u00e1 igual \u2014respondi\u00f3 el padre\u2014. Porque ahora lleva algo nuevo: la parte que ponemos nosotros.<\/p>\n<p>En ese momento, un recuerdo claro lleg\u00f3 a la mente de Marcos. Su abuela lo agarraba de las manos. Ella le ense\u00f1aba a romper almendras con una piedra en el patio. Ambos re\u00edan cuando alguna almendra sal\u00eda volando. Se dio cuenta de que el verdadero turr\u00f3n no estaba solo en la bandeja, sino en la memoria que renovaban cada vez que intentaban hacerlo.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de cenar, dejaron un trozo peque\u00f1o en un platito junto a la foto de la abuela, en la c\u00f3moda del sal\u00f3n.<br \/>\n\u2014Para que no se quede sin postre \u2014dijo la t\u00eda.<\/p>\n<p>Nadie vio nada extra\u00f1o. Pero por la ma\u00f1ana, el plato estaba vac\u00edo y, al lado de la foto, apareci\u00f3 una nota escrita con letra temblorosa pero familiar:<\/p>\n<blockquote><p>\u201cEst\u00e1 casi perfecto. Solo falta hacerlo todos los a\u00f1os. No olvid\u00e9is cantar.\u201d<\/p><\/blockquote>\n<p>Tal vez alguien de la familia, emocionado, hab\u00eda hecho la broma durante la noche. O tal vez, como dijo Marcos en voz baja, <strong>las recetas que se preparan con amor encuentran manera de contestar<\/strong>.<\/p>\n<p>Desde entonces, cada Navidad, el turr\u00f3n de la abuela Rosa vuelve a la mesa. No siempre sale igual, pero siempre sabe a lo mismo: a familia reunida.<\/p>\n<h2>4. El tren de papel: cuento de Navidad sobre los sue\u00f1os<\/h2>\n<p>En la ciudad, todos hablaban del nuevo centro comercial que se iluminaba como un \u00e1rbol gigante. Todos menos <strong>Diego<\/strong>, que no ten\u00eda dinero para regalos, pero s\u00ed una caja de cart\u00f3n llena de papeles de colores que guardaba desde hac\u00eda a\u00f1os.<\/p>\n<p>Su padre trabajaba horas extra conduciendo un taxi, y su madre acababa de perder el empleo.<br \/>\n\u2014Este a\u00f1o iremos justos \u2014dijo una noche, mientras miraba las luces desde la ventana\u2014. Pero algo conseguiremos.<br \/>\nDiego no pidi\u00f3 nada. En lugar de eso, abri\u00f3 su caja y empez\u00f3 a doblar. Desde peque\u00f1o, hab\u00eda aprendido origami con su abuelo: barcos, grullas, estrellas. Esa tarde decidi\u00f3 construir algo nuevo: un <strong>tren de papel<\/strong>, con vagones de todos los colores.<\/p>\n<p>En cada vag\u00f3n, escribi\u00f3 un deseo con l\u00e1piz. No era para \u00e9l, sino para los dem\u00e1s. Escribi\u00f3: \u201ctrabajo para mam\u00e1\u201d, \u201cmenos cansancio para pap\u00e1\u201d, \u201csalud para el abuelo\u201d y \u201camigos para quien est\u00e9 solo\u201d.<br \/>\nColoc\u00f3 el tren en el alf\u00e9izar de la ventana, como si esperara que alguien lo encontrara.<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente, la vecina del tercero, una se\u00f1ora que siempre ten\u00eda prisa, se detuvo al verlo.<br \/>\n\u2014Qu\u00e9 bonito tren, Diego. \u00bfLo has hecho t\u00fa?<br \/>\n\u2014S\u00ed \u2014respondi\u00f3 \u00e9l, encogi\u00e9ndose de hombros\u2014. Es un tren de deseos.<br \/>\n\u2014Pues ojal\u00e1 llegue uno hasta mi hijo, que hace meses que no consigue trabajo \u2014suspir\u00f3 ella.<\/p>\n<p>Diego arranc\u00f3 un peque\u00f1o papel, escribi\u00f3 \u201ctrabajo para el hijo de la vecina del tercero\u201d y lo coloc\u00f3 en un vag\u00f3n nuevo.<\/p>\n<p>La noticia del tren de deseos se fue extendiendo por el edificio.<br \/>\nEl cartero, al dejar las cartas, a\u00f1adi\u00f3 su propio ruego: \u201cmenos facturas tristes\u201d.<br \/>\nLa panadera de la esquina pidi\u00f3 \u201cque nadie se quede sin pan en Nochebuena\u201d.<br \/>\nHasta el se\u00f1or del perro, siempre malhumorado, se acerc\u00f3 un d\u00eda y murmur\u00f3: \u201cpaz para los que no saben pedirla\u201d.<\/p>\n<p>Los vagones se multiplicaban. Parec\u00eda que el tren de papel no ten\u00eda fin.<br \/>\nLa noche del 24, Diego se qued\u00f3 mir\u00e1ndolo.<br \/>\n\u2014Ojal\u00e1 pudieras moverte de verdad \u2014le dijo.<\/p>\n<p>Cuando estaba a punto de irse a dormir, escuch\u00f3 una corriente de aire distinta, como un suspiro que atravesara la casa. Volvi\u00f3 a la ventana. El tren segu\u00eda all\u00ed\u2026 pero algo hab\u00eda cambiado: las letras estaban m\u00e1s marcadas, como si hubieran sido repasadas por alguien.<\/p>\n<p>Los d\u00edas siguientes, comenzaron a ocurrir peque\u00f1as cosas.<br \/>\nEl hijo de la vecina del tercero consigui\u00f3 un trabajo temporal en la panader\u00eda.<br \/>\nLa panadera recibi\u00f3 una caja an\u00f3nima con bollos y alimentos para que pudiera regalar pan a quienes no pudieran pagar.<br \/>\nEl se\u00f1or del perro, que siempre gru\u00f1\u00eda, baj\u00f3 un d\u00eda con una bolsa de juguetes viejos en buen estado para donar.<\/p>\n<p>Nadie hablaba del tren de papel, pero de vez en cuando, al pasar, lo miraban con una mezcla de respeto y gratitud.<\/p>\n<p>El 31 de diciembre, el padre de Diego lleg\u00f3 a casa antes de lo habitual, con los ojos brillantes.<br \/>\n\u2014Me han ofrecido un contrato \u2014anunci\u00f3\u2014. La empresa de taxis quiere que les ayude a organizar las rutas. Ya no tendr\u00e9 que hacer tantas noches.<br \/>\nLa madre, emocionada, lo abraz\u00f3 fuerte.<\/p>\n<p>Diego fue corriendo a la ventana. Cogi\u00f3 uno de los vagones y sonri\u00f3 al leer lo que hab\u00eda escrito semanas atr\u00e1s: \u201cmenos cansancio para pap\u00e1\u201d.<br \/>\nEsa noche, cuando todos brindaban, una corriente suave entr\u00f3 por la ventana. El tren se movi\u00f3 apenas, como si alguien invisible lo empujara.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfCrees que tiene magia? \u2014pregunt\u00f3 la madre.<br \/>\n\u2014No lo s\u00e9 \u2014respondi\u00f3 Diego\u2014. Pero creo que cuando mucha gente desea cosas buenas para otros, el mundo se mueve un poquito. Como un tren.<\/p>\n<p>El tren de papel sigui\u00f3 en la ventana todo el a\u00f1o siguiente. Cada vez que alguien ten\u00eda un deseo generoso, Diego le invitaba a escribirlo en un nuevo vag\u00f3n. No todos se cumpl\u00edan, al menos no como esperaban. Pero el edificio empez\u00f3 a cambiar: los vecinos se conoc\u00edan m\u00e1s, se ayudaban m\u00e1s, compart\u00edan m\u00e1s.<\/p>\n<p>Al final, Diego entendi\u00f3 que la verdadera magia del tren navide\u00f1o no era cumplir deseos. Era que <strong>ense\u00f1aba a la gente a pensar en los dem\u00e1s<\/strong>.<br \/>\nY eso, de alguna manera, hac\u00eda que las cosas empezaran a mejorar.<\/p>\n<h2>5. La bufanda que viajaba sola: cuento de Navidad sobre la solidaridad<\/h2>\n<p>En una ciudad fr\u00eda, donde el viento parec\u00eda tener dientes, <strong>Clara<\/strong> tej\u00eda bufandas. No era rica, ni famosa, ni ten\u00eda una tienda. Solo un peque\u00f1o piso y un sill\u00f3n junto a la ventana. Tej\u00eda por costumbre y por cari\u00f1o: para su nieta, para sus amigas, para quien lo necesitara.<\/p>\n<p>Ese diciembre, sin embargo, el dinero apenas alcanzaba para la lana.<br \/>\n\u2014Tejemos una \u00faltima bufanda y luego veremos \u2014se dijo a s\u00ed misma, como si hablara con el ovillo rojo entre las manos.<\/p>\n<p>Mientras tej\u00eda, miraba por la ventana las calles del barrio. Vio a un hombre que dorm\u00eda en un portal, envuelto en peri\u00f3dicos. Vio a una mujer joven con un beb\u00e9 en brazos, tap\u00e1ndolo con su propio abrigo. Vio a un chico repartidor que pasaba en bicicleta con las manos moradas de fr\u00edo.<\/p>\n<p>Cuando termin\u00f3 la bufanda, no supo para qui\u00e9n era. No ten\u00eda destinatario.<br \/>\nLa dej\u00f3 sobre el respaldo de una silla. Por la noche, un golpe de viento abri\u00f3 la ventana que cre\u00eda bien cerrada. A la ma\u00f1ana siguiente, la bufanda ya no estaba.<\/p>\n<p>Clara pens\u00f3 que se le hab\u00eda ca\u00eddo al patio, pero al asomarse no vio nada.<br \/>\n\u2014Qu\u00e9 raro \u2014murmur\u00f3\u2014. Tendr\u00e9 que sacar otra lana.<\/p>\n<p>Ese mismo d\u00eda, el hombre del portal apareci\u00f3 en la panader\u00eda de la esquina con una bufanda roja al cuello.<br \/>\n\u2014Alguien la dej\u00f3 encima de mis cosas mientras dorm\u00eda \u2014cont\u00f3\u2014. Y adentro, en el bolsillo, solo hab\u00eda una nota que dec\u00eda: \u201cPara que recuerdes que no est\u00e1s solo\u201d.<\/p>\n<p>La panadera, conmovida, decidi\u00f3 preparar una bolsa de pan y bocadillos para \u00e9l.<br \/>\n\u2014Si alguien se ha tomado la molestia de dejarte esto, yo puedo a\u00f1adirme al gesto \u2014dijo.<\/p>\n<p>Esa noche, el hombre vio a la mujer del beb\u00e9 tiritando en la parada del autob\u00fas. Sin pensarlo demasiado, se quit\u00f3 la bufanda y se la ofreci\u00f3.<br \/>\n\u2014Alguien me la regal\u00f3. Ahora te la regalo yo.<\/p>\n<p>La mujer dud\u00f3, pero al ver la nota en el bolsillo, entendi\u00f3.<br \/>\nAl d\u00eda siguiente, la bufanda roja abrigaba al repartidor en bicicleta.<br \/>\n\u2014Una se\u00f1ora del autob\u00fas me la dio \u2014explic\u00f3, cuando alguien le pregunt\u00f3\u2014. Me dijo que era una bufanda viajera, que no deb\u00eda quedarse quieta mucho tiempo.<\/p>\n<p>Y la bufanda sigui\u00f3 movi\u00e9ndose.<br \/>\nPas\u00f3 al cuello de una profesora que se quedaba tarde con sus alumnos. Luego, al de un ni\u00f1o que hab\u00eda perdido la suya. Despu\u00e9s, al de un anciano que volv\u00eda solo de una revisi\u00f3n m\u00e9dica. Siempre llevo la misma nota doblada en el bolsillo. A veces, la acompa\u00f1o con monedas, caramelos o peque\u00f1os mensajes. Estos mensajes dicen: \u201cGracias\u201d, \u201cFeliz Navidad\u201d, \u201cTe entiendo\u201d o \u201cResiste\u201d.<\/p>\n<p>Un d\u00eda, varias semanas despu\u00e9s, la bufanda volvi\u00f3 al edificio de Clara. La llevaba un voluntario de una asociaci\u00f3n que repart\u00eda comida.<br \/>\n\u2014Una se\u00f1ora mayor me dej\u00f3 esta bufanda en el centro, dijo que la teji\u00f3 alguien del barrio \u2014coment\u00f3\u2014. \u00bfLa conoce?<br \/>\nClara la reconoci\u00f3 al instante.<br \/>\n\u2014Creo que s\u00ed \u2014respondi\u00f3, sonriendo\u2014. Pero ahora ya no es m\u00eda.<\/p>\n<p>Le cont\u00f3 la historia al voluntario, que decidi\u00f3 dejar la bufanda en un perchero del centro comunitario con un cartel: \u201cSi tienes fr\u00edo, ll\u00e9vatela. Si un d\u00eda est\u00e1s caliente de nuevo, p\u00e1sala a otro\u201d.<\/p>\n<p>La bufanda se convirti\u00f3 en una especie de leyenda local. Los ni\u00f1os del barrio la llamaban \u201cla bufanda viajera de Navidad\u201d. Algunos dec\u00edan que, si la llevabas, quer\u00edas ayudar m\u00e1s a otros.<\/p>\n<p>Clara sigui\u00f3 tejiendo con lo poco que ten\u00eda. A veces solo mitones, otras gorros sencillos. Nunca supo exactamente a cu\u00e1nta gente abrig\u00f3 su primera bufanda roja, pero s\u00ed supo algo importante:<\/p>\n<p>En Navidad, y tambi\u00e9n fuera de ella, hay objetos que llevan escondidos <strong>gestos buenos que se multiplican<\/strong>. Y aunque la lana se acabe, la costumbre de mirar alrededor y preguntarse \u201c\u00bfqui\u00e9n tiene m\u00e1s fr\u00edo que yo?\u201d nunca deber\u00eda terminar.<\/p>\n<p>Porque al final, lo entendi\u00f3 al mirar la calle desde su ventana. La verdadera bufanda es la red invisible. Esta red se forma cuando una persona decide cuidar de otra.<\/p>\n<p><span dir=\"auto\" style=\"vertical-align: inherit;\"><span dir=\"auto\" style=\"vertical-align: inherit;\">___________________________________<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #ff0000;\">No olvides que, si quieres escribir y publicar tu libro, nosotros te podemos ayudar. Te apoyamos en la escritura y publicaci\u00f3n. Nuestra ayuda va desde cero. Hacemos revisi\u00f3n del manuscrito y te ayudamos a publicar en Amazon KDP.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #ff0000;\">Env\u00edanos tu solicitud a trav\u00e9s de nuestra p\u00e1gina de contacto o escr\u00edbenos a <a style=\"color: #ff0000;\" href=\"mailto:mavimonte@gmail.com\">mavimonte@gmail.com<\/a><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #ff0000;\">Gracias por tus visitas, lecturas y comentarios.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1. El regalo invisible: cuento de Navidad para ni\u00f1os y adultos La noche del 24 de diciembre, en el barrio de San Gabriel, todas las casas ol\u00edan a galletas y canela. Tambi\u00e9n hab\u00eda un olor especial: ilusi\u00f3n. Todas, menos una. En la esquina viv\u00eda Tom\u00e1s, un ni\u00f1o de ocho a\u00f1os que ese a\u00f1o estaba convencido&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"_uf_show_specific_survey":0,"_uf_disable_surveys":false,"footnotes":""},"categories":[168],"tags":[],"class_list":["post-1714","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cultura-y-tradiciones"],"acf":[],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/promoaviles.net\/2024\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1714","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/promoaviles.net\/2024\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/promoaviles.net\/2024\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/promoaviles.net\/2024\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/promoaviles.net\/2024\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1714"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/promoaviles.net\/2024\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1714\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1719,"href":"https:\/\/promoaviles.net\/2024\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1714\/revisions\/1719"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/promoaviles.net\/2024\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1714"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/promoaviles.net\/2024\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1714"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/promoaviles.net\/2024\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1714"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}